Micro biografía de escritores huarasinos

Introito.- Complicada tarea es abreviar una vida, más aun si se trata de gentes que siempre vagan, yendo y viniendo, por rumbos de realidad y ficción. Aquí el resumen de la vida de cinco hombres que enclaustran sus demonios en kastillos de umo con algunas mentiras, actúan en partidos escenarios con almas que penan por amor, siguen el grito del silencio a través del itinerario de la gaviota cansada presintiendo el huayco que nos ha de llevar; esperan en tiempo kinto al seksto, sin tiempo y, con dolor de casa, buscan los restos del olvido en un mishki rimay.

Kordillera, 10 años de vida y sufrimiento

Recorrer por medio de la lectura las páginas de Kordillera significa adentrarse a un mundo compuesto por una diversidad de artículos, ensayos, entrevistas, crónicas, cuentos, poesías, etc., todos regidos por la libertad de la temática. Es un mundo por donde transitan experimentados y noveles personajes del quehacer cultural.

KORDILLERA, Revista Cultural. Es una revista de colección, con un formato bastante común, tradicional y sencillo, pero con la singularidad impregnada en su nombre y en el gran desafío de hacer cultura.De hecho es uno de los espacios de difusión cultural más importantes que se produce en la ciudad de Huarás pese a las grandes limitaciones que permanentemente tiene que vencer. En sus inicios su cobertura se limitaba a la ciudad de Huarás; hoy con un largo trecho recorrido, y diez años a cuestas, llega a las principales ciudades de Ancash; mantiene vínculos con intelectuales y hombres que cultivan todas las artes en diferentes puntos de Ancash y de algunos otros a nivel nacional, mientras que su edición número 23 aún madura en una larga fermentación.

Entre la bohemia y el ensueño con Eber Zorrilla

Cuando la mañana del 13 de junio llegó trayendo consigo preocupación y pereza descomunal por asistir al eventual empleo que conseguí en la provincia de Recuay, a donde iba cada amanecer durante casi dos meses, no sabía en absoluto lo que el destino tenía trazado en sus laberintos que apenas trato de plasmar cuando hago el esfuerzo de entregarme a  pensar.

Dos días antes sabía que debía reunirme en el frontis del Colegio de La Libertad, a las 6:20 p. m., con Manuel Cerna, poeta y amigo mío desde hace unos tres años. Manuel es profesor en esa institución desde hace más de 20.